Los niños y niñas con Trastorno de espectro autista (TEA) perciben el mundo de forma distinta. Los estímulos visuales, auditivos, táctiles o lumínicos pueden vivirlos con mayor intensidad o incluso en algunos casos con menor intensidad, lo que puede provocar un impacto directo en su bienestar emocional y de aprendizaje. Esta situación a menudo genera malestar, inquietud o conductas disruptivas que en ocasiones son la respuesta a un entorno que no se adapta a sus necesidades. Los espacios educativos de las escuelas y esplais deben ser agradables para todos y favorecer que todos los niños, niñas y jóvenes se sientan…