El 24 de enero celebramos el Día Internacional de la Educación, una fiesta proclamada por la UNESCO para recordarnos que la educación es un derecho humano fundamental, un pilar para la paz, la justicia social y el desarrollo sostenible, y también, una responsabilidad compartida por toda la sociedad.
En un momento en que vuelven a emerger discursos de odio, violencias que debilitan la frágil convivencia y se dan pasos atrás en el compromiso ambiental, este día toma un sentido especial. La educación es, más que nunca, una herramienta imprescindible para fomentar el pensamiento crítico, para fortalecer democracias y construir sociedades más cohesionadas y sostenibles.
En Fundesplai educamos para favorecer la igualdad de oportunidades y para formar ciudadanos y ciudadanas comprometidas con un mundo solidario, justo y activo ante la emergencia climática. Creemos en sociedades educadoras, donde la educación no se reduce a pasar exámenes u obtener titulaciones: educar es transmitir valores humanos, respetar la diversidad, promover la convivencia, respetar el planeta y contribuir a una paz justa en un mundo sacudido por conflictos.
El ocio también es educación
Defendemos una educación que abraza toda la vida y todos los espacios. Reivindicamos con fuerza que la educación en el ocio también es educación con mayúsculas:
- Genera experiencias imborrables
- Favorece aprendizajes profundos y significativos
- Desarrolla habilidades sociales y emocionales
- Moviliza valores y compromisos de los niños, niñas y jóvenes que transforman la realidad
Por eso, alertamos que demasiado niños, niñas y jóvenes todavía no pueden acceder, perpetuando desigualdades que nuestra sociedad no se puede permitir. Es imprescindible universalizar el derecho al ocio educativo, pieza clave para garantizar la equidad y la cohesión social.
Gracias a las personas educadoras
También queremos reconocer la tarea imprescindible de las miles de monitores y monitoras, que en los esplais, en las actividades extraescolares, en las colonias y campamentos, en los casales y en el tiempo educativo del mediodía, acompañan, con vocación y compromiso, a niñas, niños y jóvenes en su crecimiento personal y comunitario. Sin ellas, la educación en el ocio no sería posible.
Protagonistas de la transformación social
Los niños, niñas, jóvenes y familias son protagonistas de la transformación social cuando aprenden, de manera participativa, cómo resolver conflictos a través del diálogo y la mediación, cómo abrazar la diversidad desde la empatía y el respecto a través del juego y la amistad, cuando desarrollan su capacidad de ser personas autónomas y con pensamiento crítico, cuando mejoran el entorno en el barrio a través del voluntariado, cuando diseñan un proyecto para cuidar del planeta o cuando participan en una formación que los acompañará toda la vida.
Por todo esto… en el Día Internacional de la Educación, reivindicamos el papel esencial de la educación en el ocio para transformar el mundo. Y reafirmamos nuestro compromiso: educar para un futuro mejor, más justo, más inclusivo y más sostenible.