Antes de que un niño o niña escriba la primera letra, empieza a adentrarse en un mundo lleno de formas, líneas y colores. La preescritura es como un laboratorio donde los niños y niñas necesitan desarrollar todo un conjunto de habilidades motoras, perceptivas y cognitivas a través de actividades y juegos: moldean plastilina, siguen laberintos con lápices, recortan con tijeras formas diversas, etc. Cada trazo, cada experimento prepara el camino para que la escritura se convierta en una habilidad natural y segura. Este mundo también es uno de los retos donde los maestros y las maestras sienten más inquietud: observar…