Los jóvenes de hoy reciben mil estímulos cada día: notificaciones, vídeos, chats sin parar, contenido superficial… Una situación de hiperconexión e inmediatez en la que el cerebro acaba saturado, y a veces reacciona sin pensar. ¿Te suena esto que acabas de leer? Esta sobrecarga de contenido de baja calidad, también llamada brainrot, genera dispersión de la atención y dificultad para concentrarse influyendo así en la forma de relacionarse con el entorno, con los demás e incluso con ellas y ellos mismos, dejando a los jóvenes totalmente inconscientes de sus pensamientos, decisiones, emociones y sensaciones. Tal y como concluye un estudio…